miércoles, 30 de noviembre de 2011

El egresado

Emocionados por irnos a Bariloche, fuimos hasta el hipódromo a esperar a los micros.
Al llegar, lo que encontramos no resultó ser un micro, sino mas bien, una caravana de fititos oxidados pero con choferes con galera.
Increíblemente llegamos a Bariloche en cinco horas y media. Dos horas mas tarde los coordinadores nos subieron a un submarino y nos llevaron hacia el hotel en las profundidades del Nahuel Huapi.
Era maravilloso para nosotros comenzar el viaje de nuestras vidas.
Esa misma noche fuimos al primer boliche, en donde solo nos encontrábamos nosotros. Quisimos volver, pero nos dimos cuenta que las puertas habían desaparecido, por lo que tuvimos que recurrir al último método de salida: rasgar las paredes hasta encontrar la luz.
Finalmente pudimos salir y nos fuimos sin dormir a esquiar. Allí vimos que en vez de nieve, había arena en las montañas. No era lo que nos esperábamos, pero fue mucho mas divertido.
Cuando volvimos al hotel, nuevamente en el submarino, un amigo borracho nos contó que vio pasar al “Nahuelito”, y como era de saber, no le creímos.
A la quinta noche de boliche, al contrario de la primera, el boliche estaba tan pero tan lleno que ni nos podíamos mover. A pesar de esto fue una de las mejores noches, llenas de diversión, alcohol y locura.
 Llegó el último día la tristeza era inevitable, era el fin de nuestro inigualable viaje. Armamos las valijas y al llegar al salón principal vimos a través de los vidrios del hotel al inmenso “Nahuelito”.

Belén Corti y Camila Calvo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Fragmento perdido de Metamorfosis: El viaje de egresados de Gregory

El desgano y el cansancio no me ayudaban, sentía que el viaje no acababa mas, siempre cerca pero nunca llegaba. Cada día era un mes, y cada semana un año. Ya estaba perdiendo la noción del tiempo, deseaba dormir pero no lo conseguía, el hedor a sobaco y a muerto me ayudaron un poco, pero no era suficiente, tuve que acudir al alcohol; fernet, tequila, gancia, frizze, grappamiel, vodka; hasta el alcohol del botiquin me bajé; pero el sueño no conseguí. Tanta era la desesperación por dormir que opté por fumarme diez cigarrillos de lechuga. De la misma manera, puedo decir que dió resultado. No sé cómo la pasé, pero hecho mierda me levanté. Al despabilar me di cuenta de que mi espalda estaba más dura que nunca, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza podia ver mi vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre el cual apenas podía mantenerse la manta, a punto ya de resbalar al suelo. en un intento algo idiota por atajarla movi mis Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de mis pierna. Nunca más compraría cigarrillos de lechuga en Bariloche.

Reflexion

Si comer quiero al humano caso le tengo que hacer, si feliz lo hare pronto comere , si el balde agarro comida conseguire.Durazno,naranja que me dara , si todo me sale bien tal ves carne recivire.Sumiso e ingenuo debo ser para que comida me de.El me señala los baldes,yo los agarro,el me señala garrafa,yo la agarrare.

Tomas Gimenez Ghirimoldi

Reflexión

En tres milésimas de segundo se escuchará el silbato. No quiero que me empujen, no quiero tropezar, no quiero caer. No voy a volver a levantarme.

Juan y la tetera maldita


ESCENA I
(Juan y el Lógico)

JUAN: Lógico, he venido a tu morada debido a que sufro de un mal al que, creo, solo tu puedes curar ¡Oh, una hormiga!
EL LÓGICO: No te disperses, pequeño.
JUAN: Lo siento, es parte de mi problema ya que creo que mi mente me juega malas pasadas haciéndome confundir los sueños con la realidad ¡Ahhhh, las hormigas me atacan! ¡Ahhhh! (Juan comienza a retorcerse en el suelo).
EL LÓGICO (con absoluta calma): Veo que tu condición es más severa de lo que creí rn un primer momento ¿Cuánto crees que durará este ataque cuasiepiléptico?
JUAN (los últimos espasmos recorren su cuerpo. Se levanta sacudiéndose el polvo): Solo unos pocos minutos, Lógico, los suficientes para convencerme de que estoy perdiendo la razón.
EL LÓGICO (rizándose el bigote): No desesperéis, pequeño, estás tan cuerdo como yo.. (mirando sobre su hombro sin que Juan lo escuche).. el día que bailé con los cerdos a la luz de la luna creciente. (Se vuelve hacia Juan) Debemos acudir al más sabio de los hombres, El Caballero Anciano.
JUAN: Sabía que sabrías que hacer ¡Oh, un duende irlandés! (Su cabeza gira en un ángulo extraño. Juan comienza a bailar un exótico baile irlandés)
(El Lógico lo arrastra fuera del escenario)

ESCENA II
(La tendera y el tendero)

La tendera se mece en una silla antigua que chirría constantemente .No muy lejos ,el tendero toma mate. La tendera ve una mosca, sonríe. El tendero ve un amosca, la sigue con la mirada sin dejar de tomar mate.

ESCENA III
(El Caballero Anciano y Berenguer)
El Caballero Anciano sentado con las piernas cruzadas en el suelo y los ojos cerrado, Berenguer peina su barba.

EL CABALLERO ANCIANO: Con suavidad, Berenguer , con suavidad(Berenguer se escupe las manos) Sin detenerse, Berenguer , sin detenerse.
BERENGUER (Bizqueando): Lo siento, Maestro (Sin poder evitar un leve seseo)
EL CABALLERO ANCIANO (gritando): ¡Qué te dije sobre dirigirme la palabra! (Suspira y retoma la calma).Debes trabajar en ese seseo, Berenguer. (Exhala con satisfacción)Nada mejor que una barba perfumada con productossss… ¿Cuáles son los productos de nuestra elección, Berenguer?
BERENGUER: Productos Sedal, Maestro.
EL CABALLERO ANCIANO: Mhhmm   , Sedal. Sin detenerse, Berenguer, sin detenerse.
(Juan y el lógico entran en escena)
EL LÓGICO (Realizando una reverencia): Honorable Caballero, oso molestarlo en, según veo, un momento inoportuno debido al constante sufrimiento de Juan, a quien traigo conmigo. Como conozco tu extrema bondad y se que no soportas el sufrimiento de ningún ser vivo, me ha parecido acertado acudir a ti, Honorable.
EL CABALLERO ANCIANO (Levantando una palma hacia Berenguer): Berenguer. (Al lógico) ¿De qué se trata? (Sin abrir los ojos)
EL LÓGICO: El pequeño, sufre de un trauma que solo he visto una vez anteriormente (Leve aleteo nasal por parte de Juan)
JUAN: ¡Oh, una pirámide de cabezas humanas! Quizás deba patear una. (Juan comienza a patear cabezas imaginarias al público)
EL LÓGICO: Bien , ya puedes observarlo por ti mismo.
EL CABALLERO ANCIANO (Suspira y abre los ojos): Ajá , Condensosis aguda (Rascándose la barba) La suavidad Sedal me abruma. (Con rapidez extrema) Comercial válido únicamente para México y ciudades del interior de Nicaragua.(Vuelve a voz normal) Causante del sufrimiento, exceso de papaya. Receta , elixir preparado por indios moscovitas. Receta auxiliar: té de manzanilla.
EL LÓGICO (Palmeando): ¡Excelente! Siempre acertado con tus diagnósticos.(Berenguer se incorpora con retraso a los aplausos)Déjame invitarte a un café para celebrarlo , Honorable.
EL CABALLERO ANCIANO: Encantado, así solucionaremos también el problema del pequeño.
EL LÓGICO (Con la mirada perdida en los ojos del Caballero Anciano, extasiado): Ah , el pequeño. (A Juan)Deja de golpear tu puño contra la pared, pequeño.
EL CABALLERO ANCIANO: Berenguer, la soga (Coloca la soga al cuello a Berenguer)

Todos salen de escena con el caballero anciano a la cabeza


ESCENA IV
(El tendero y la tendera)

La tendera se mece en una silla antigua que chirría constantemente, el tendero toma mate. Una mosca se posa en su ojo derecho. Se da una fuerte palmada. La sonrisa de la tendera se acentúa.

ESCENA V
(El lógico, el caballero anciano, Juan y Berenguer)Sentados en una mesa de un café. Berenguer se rasca la oreja.
EL LÓGICO: Pero ¿qué es esto?
JUAN:(Se pone en pie, derribando la silla, mira hacia los bastidores de la izquierda de donde proceden los ruidos de un rinoceronte que pasa en sentido inverso) ¡Oh, un rinoceronte!
EL LÓGICO: (Se levanta derribando la silla) ¡Oh, un rinoceronte!
El caballero Anciano: (Levantándose y derribando su silla) ¡Oh, un rinoceronte!
BERENGUER: (Que sigue sentado pero que está algo más despierto) Rinoceronte en sentido inverso...
LA CAMARERA:(Que sale con una bandeja de vasos) ¿Qué es ello? ¡Oh, un rinoceronte! (Deja caer la bandeja de vasos; los vasos se rompen)
EL DUENO DEL CAFÉ: (Saliendo a la calle) ¿Qué ocurre?
LA CAMARERA: (Al dueño) ¡Un rinoceronte!
EL LÓGICO: ¡Un rinoceronte corriendo por al acera de enfrente!
EL TENDERO: (Saliendo de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
JUAN: ¡Oh, un rinoceronte!
LA TENDERA: (Asomando la cabeza por la ventana que hay en el piso alto de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
EL DUENO DEL CAFÉ: (A la tendera) ¡Eso no es motivo para romper los vasos!
JUAN: Va a toda prisa, con la cabeza baja como si quisiera acometer, tropieza con los puestos.
  (Vuelan sillas, mesas, más vasos)

El tendero sale de la tienda con dos cubos de agua y siete jabones blancos. Todos se ponen en hilera. El tendero reparte los jabones. Comienzan a lavar un rinoceronte invisible al ritmo de ‘’Un rinoceronte se balanceaba sobre la tela de una araña…’’
Se apagan las luces. Se encienden las luces. La tendera se mece en una silla que chirría constantemente. Justo antes de que se cierre el telón su sonrisa se acentúa.
TELÓN

Valentina Di Pietro
Francisca Álvarez

Reflexión

- Una soga ( mirada aguda hacia el objeto, leve babeo, la saliva se acumula en sus comisuras )Las ideas se amontonan en mi cerebro embotado. El interrogante sigue siendo el mismo , pero ahora la respuesta más acertada parece ser la soga como sucedió anteriormente con los cubos y con la garrafa y con la tijera. Interesante.¿Los objetos se presentarán ante mis ojos eternamente sin proporcionarme solución alguna?. Ahora la respuesta soga se duplica. El infalible instinto de supervivencia me obliga a elegir la opción más sana.

Francisca Álvarez
Valentina Di Pietro

lunes, 14 de noviembre de 2011

El rinoceronte del irracional.

  Tarde soleada en las calles de París. El irracional pasea a su pequeña mascota.
Doña Rosa.- Menos mal que Don Esteban me dijo que ya estaba bien de la vista...
Juan.- Espere Doña Rosa, yo también creo distinguir algo...
El caballero Anciano.- ¡Pero cuánto ruido! Pensé que ya había quedado sordo
Una niña.- (A su madre) ¡Mamá! ¡Son los extraterrestres de la peli!
  (La madre calma a su hijita asustada)
Juan.- ¡Se ve cada vez más grande!
  (El pequeño animalito se suelta de la correa. El irracional desaparece)
Juan.- ¡Se acerca! ¡se acerca!
El lógico.- ¡Mantengamos la calma!
El caballero anciano.- ¡Oh por Dios!
  (Doña Rosa cae desmayada)
Leticia.- ¡Oh, es un hipopótamo!
Juan y El Caballero Anciano.- ¿Un hipopótamo?
(El pequeño animalito gira su cabeza lentamente)
El lógico.- Pero ¿qué es esto?
Juan.- (Se pone en pie, derribando la silla, mira hacia los bastidores de la izquierda de donde proceden los ruidos de un rinoceronte que pasa en sentido inverso) ¡Oh, un rinoceronte!
El lógico.- (Se levanta derribando la silla) ¡Oh, un rinoceronte!
El caballero Anciano.- (Levantándose y derribando su silla) ¡Oh, un rinoceronte!
Berenguer.- (Que sigue sentado pero que está algo más despierto) Rinoceronte en sentido inverso...
La camarera.- (Que sale con una bandeja de vasos) ¿Qué es ello? ¡Oh, un rinoceronte! (Deja caer la bandeja de vasos; los vasos se rompen)
El dueño del café.- (Saliendo a la calle) ¿Qué ocurre?
La camarera.-  (Al dueño) ¡Un rinoceronte!
El lógico.- ¡Un rinoceronte corriendo por al acera de enfrente!
El tendero.- (Saliendo de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
Juan.- ¡Oh, un rinoceronte!
La tendera.-  (Asomando la cabeza por la ventana que hay en el piso alto de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
El dueño del café.- (A la tendera) ¡Eso no es motivo para romper los vasos!
Juan.- Va a toda prisa, con la cabeza baja como si quisiera acometer, tropieza con los puestos.
  (Vuelan sillas, mesas, más vasos)
La camarera.- ¡Oh, la tienda!
Berenguer.- Rinoceronte en sentido inverso destruyó los puestos...
El tendero.- (Furioso) ¿Dónde están los responsables?
  (Gritos, llantos, desesperación)
  (El lógico, Berenguer y El Caballero Anciano logran tranquilizar al animal)
La tendera.- ¡ El tendero de al lado enloqueció!
  (El lógico, Berenguer y El Caballero Anciano fracasan intentando tranquilizar ahora al tendero)
Juan.- (Mira la acera de enfrente)
El lógico.- Pero ¿Qué es esto? ¿Es broma?(Observando al irracional de paseo con un león)


domingo, 13 de noviembre de 2011

Rinoceronte

El Lógico.- Pero ¿qué es esto?
Juan.- (Se pone en pie, derribando la silla, mira hacia lo bastidores de la izquierda de donde proceden los ruidos de un rinoceronte que pasa en sentido inverso) ¡Oh, un rinoceronte!
El Lógico.- (Se levanta derribando la silla) ¡Oh, un rinoceronte!
El Caballero Anciano.- (Levantándose y derribando su silla) ¡Oh un rinoceronte!
Berenguer.- (que sigue sentado pero que está algo más despierto) Rinoceronte en sentido inverso...
La camarera.- (Que sale con una bandeja de vasos) ¿Qué es ello? ¡Oh, un rinoceronte! (Deja caer la bandeja de vasos; los vasos se rompen)
El dueño del café.- ( Saliendo a la calle) ¿Qué ocurre?
La camarera.- (Al dueño) ¡Un rinoceronte!
El Lógico.- ¡Un rinoceronte,.. corriendo por la acera de enfrente!
El Tendero.- (Saliendo de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
Juan.- ¡Oh, un rinoceronte!
La Tendera.- (Asomando la cabeza por la ventana que hay en el piso alto de tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
El dueño del café.- (A la camarera) ¡Eso no es motivo para romper los vasos!
Juan.- Va a toda prisa, con la cabeza baja como si quisiera acometer, tropieza con los puestos.

(El rinoceronte detiene su paso, voltea y mira hacia el café)

El Lógico.- ¡El rinoceronte está mirando hacia aquí!
Juan.- (Levanta la silla, se sienta, se pone de pie y la vuelve a derribar) ¡El rinoceronte está mirando hacia aquí!
El Caballero Anciano.- ¡El rinoceronte nos mira!
Berenguer.- Rinoceronte mirándonos.
La Camarera.- (Parada sobre los vasos rotos) ¡El rinoceronte está mirando hacia nosotros!
El Tendero.- ¡El rinoceronte mira hacia aquí!
La Tendera.-(Todavía asomada por la ventana) ¡El rinoceronte mira hacia aquí!
El dueño del café.- (A la camarera) Tenés que pagarme los vasos.

(El rinoceronte se pone en marcha hacia el café)

El Lógico.- ¡El rinoceronte nos va a embestir!
Juan.- (Vuelve a derribar la silla) ¡El rinoceronte nos va a embestir!
El Caballero Anciano.- ¡Oh no, el rinoceronte nos va a embestir!
Berenguer.- Rinoceronte corriendo hacia nosotros.
La Camarera.- ( Sin prestarle atención al dueño que le seguía gritando) ¡El rinoceronte nos va a embestir!
El Tendero.- ¡El rinocerontes nos va a embestir!
La Tendera.- ¡El rinoceronte nos va a embestir!
El Dueño del Café.- ( A la camarera) Eran vasos importados de Inglaterra.

(El rinoceronte embiste contra el café y se retira por la derecha)


Chiappe, Gatti, Rosales, Noce
                   

Un viaje inolvidable

Pensé que era un viaje soñado. Pero nada que ver como me lo imaginé.
Ya de entrada la pasé mal, cuando subía al micro me re alegre, me senté y me puse a escuchar música. Y de repente el micro frena de golpe y nos dicen que nos teníamos que bajar porque no había nafta, bajamos y estuvimos como 8 horas en la estación de servicio, un embole total.
Volvimos a subir, me senté, enchufe los auriculares al celular y chau me fui a mi mundo irreal. Me quedé re dormida, me desperté tipo once de la noche y me dan la cena, estaba toda re fría y era un asco. Dejé el plato y me volví a dormir, ese día lo odie, pero pensé que vendrían días mejores... 
En fin esto, fue recién el viaje, si sigo no termino más, de lo horrible que lo pasé...
Florencia Chiappe

Tiempo

Escena III

Buen tiempo: Detené tu agujas. YA es suficiente el tiempo sufrido
Mal tiempo: El tiempo bueno es responsable de que haya tiempos malos.
Buen tiempo: Ya estoy casi extinto.
Mal tiempo: No soy el culpable de los males, yo sólo dejo correr las agujas.
Buen tiempo: No las dejes correr.
Mal tiempo: No sería posible vivir sin mi existencia. No podría haber buen tiempo si no estuviese yo.

Gatti, Rosales

martes, 8 de noviembre de 2011

El Transportador

-(chico) No puedo dormir
-(despertador) No duermas ya es hora de ir a trabajar
-¡No mientas, no es hora te odio no me molestes mas, callate!
-Daaale mira que si llegas tarde otra vez te quedas sin laburooo. Vamos, arribaa ya se que saliste de joda y volviste a las 4am pero ya son las 6:30am y tenés un trabajo al que asistir.
-¡Pero que horrible e insoportable que so, no te aguanto más, tus torturas, tus gritos, te odio, tomá, tomá, tomá!
(El personaje se despierta agarra el despertador y lo tira bruscamente contra la pared, se levanta y se va a trabajar).


Hector Rolon

escena I

(Despues de ausentarse cinco años, Phillip, el sapo reconstruido por el veterinario Frankestoin, vuelve a su estanque para reencontrarse con sus colegas y su familia)

BETH: ¡Oh, Phillip! ¡Qué alegría volver a verte! ¿Donde has estado todo este tiempo?

RON: ¿Que te ha pasao, chico? Pues se te ve diferente. ¿Que tienes en tu cara?

PHILLIP: Les contaré mi extraña historia. Hace ya tres meses, salí en busca de alimento. No encontraba nada, hasta que de repente vi una mosca a lo lejos. Ésta era una mosca única y parecía apetitosa. Sigilosamente, me acerqué  y la cazé. Después de varios minutos comencé a sentirme mareado hasta caer desmayado.
Al despertarme me encontré en una habitación oscura y fría, cuando de repente apareció un hombre alto y loco. Me sobresalté e intenté escaparme, pero el hombre me lo impedía. Luego de un tiempo. el hombre comenzó a contarme que es lo que hacía yo ahí: Frankestoin era su nombre y era un veterinario retirado. El me había rescatado luego de haberme tragado una mosca venenosa. Mi cara estaba destruida y no tuvo mas remedio que usar lo que tenía a su alcance para devolverme la vida, y es así como utilizó un reloj para suplantar mi rostro.

(al terminar de contar esta historia, Phillip cae al suelo y muere)


Belén Corti y Camila Calvo.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Obra de Teatro: "Festival"

Noche calurosa en pleno verano y un café porteño súper poblado. Mesas en la vereda y las camareras atendiendo son descanso. En la barra está el dueño del café. Afuera en una mesa larga, Juan, el Caballero anciano, el Lógico y Berenguer tomando un refresco. De fondo se escuchan bombos y gente exaltada…

Juan.- ¡Que calor que está haciendo! (Sofocado)

El Caballero anciano.- (Levemente molesto) Hace veinte minutos que estamos esperando para que nos traigan una miserable coca.

El Lógico.- ¡Tenés razón! (Afirmando con la cabeza y gesticulando)

Berenguer.- Si… (Balbucea para no quedar fuera de la conversación)

(Se escucha una violenta frenada. Todos se dan vuelta y el lógico se levanta sobresaltado)

El Lógico.- Pero ¿Qué es esto?

Juan.- (Se pone de pie, derribando la silla, mira hacia los bastidores de la izquierda de donde proceden los ruidos de un rinoceronte que pasa en sentido inverso) ¡Oh, un rinoceronte!

El Lógico.- (Se levanta derribando la silla) ¡Oh, un rinoceronte!

El Caballero anciano.- (Levantándose y derribando su silla) ¡Oh, un rinoceronte!

Berenguer.- (Que sigue sentado pero que está algo mas despierto) Rinoceronte en sentido inverso…

La Camarera.- (Que sale con una bandeja de vasos) ¿Qué es ello? ¡Oh, un rinoceronte! (Deja caer la bandeja; los vasos se rompen)

El Dueño del Café.- (Saliendo a la calle) ¿Qué ocurre?

La Camarera.- (Al dueño) ¡Un rinoceronte!

El Lógico.- ¡Un rinoceronte… corriendo por la acera de enfrente!

El Tendero.- (Saliendo de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!

Juan.- ¡Oh, un rinoceronte!

La Tendera.- (Asomando la cabeza por la ventana que hay en el piso alto de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!

El Dueño del Café.- (A la camarera) ¡Eso no es motivo para romper los vasos!

Juan.- Va a toda prisa, con la cabeza baja como si quisiera acometer, tropieza con los puestos.

(Gritos desaforados, pánico, gente corriendo y desorden. Se levantan de la mesa y corren hacia los puestos. El rinoceronte queda tendido en el suelo. Todos, incluyendo al dueño del café, se abalanzan sobre el animal. Se escuchan voces)
Voz 1.- ¿Qué pasó loco? (desorbitado)
Voz 2.- Si no sabes vos que vas adelante…
El Lógico.- (A los gritos) ¡El rinoceronte está hablando!
El Caballero anciano.- Nunca escuché hablar a alguno, y mira que tengo años…
Juan.- Para mí que se escapó de Disney
Berenguer.- ¡Callate gil! (Poniendo paños fríos a la situación)
El Tendero.- Me rompió todo (Casi llorando). Vieja, ¿El seguro nos cubre?
La Tendera.- Estoy llamando pero no me atienden… (Cortó rápidamente y se agarró la cabeza). Viejo, si hoy es feriado. ¡Es carnaval!
Voz 1.- Dejen de hablar boludeces y ayúdennos a salir de acá que nos morimos de calor
Voz 2.- Dale que no llegamos a la fiesta
(Todos se miran sin entender nada y se ríen. Juan los ayuda a levantarse. Los disfrazados de rinoceronte ven a la multitud y el desastre que hicieron. El tendero entra a su casa, y sale corriendo con un palo)
El Tendero.- ¡Rajen de acá sino quieren que los mate! (Gritando y corriendo con el palo)
Voz 1.- ¡Mira el quilombo que hicimos! (Riéndose mientras se pone el traje)
Voz 2.- ¡Rajemos ya, que este nos mata!

jueves, 3 de noviembre de 2011

A partir de una imagen surrealista

ESCENA
Retículo y sus formaciones. Bosque mental de madre treintañera.
FORMACIÓN 1: Reportando ruido intenso de claxon, oído derecho. (vase)
RETÍCULO: Irrelevante. Próximo.
FORMACIÓN 2: Reportando corriente de aire sobre pie derecho.
RETÍCULO: Habilite el movimiento “cubrir zona expuesta” ¡Qué monotonía!
FORMACIÓN 2: Las noches están más tranquilas, supongo que el niño está creciendo. Hasta luego jefe, hay que continuar con la ronda. (vase)
FORMACIÓN 3: Reportando leve aroma a sudor, procedencia aproximada: cuarto contiguo.
RETÍCULO: Irrelevante. Próximo.
FORMACIÓN 4: Reportando llanto, intensidad moderada.
RETÍCULO: ¡A moverse muchachos! Una patrulla de diez a la oficina central. Prepárense que alcanzaremos el estado consciente. El niño nos necesita.

Sofía Rada
Francisca Álvarez

Peligrosa obsesión


La gran ilusión, el gran día, el momento por tantos años esperado estaba por fin aquí. Mi madre, mi querida madre, había trabajado todas las horas extra necesarias para cumplir mi sueño y el de mis amigas, ¡Vivir Bariloche al límite! El bolso estaba listo, y llevaba en su interior una serie de modelitos que se iban a usar esta temporada, el facial estaba hecho, mis uñas, perfectas y mi pelo, reluciente. Las chicas habíamos hecho ayer  nuestro último día de shopping para comprar todos los cosméticos necesarios para que la rigurosidad del clima no dañe nuestra piel siempre tersa y suave.
Estábamos allí, esperando al ómnibus que nos llevaría a la cúspide de nuestra vida adolescente. Pequeños gritos histéricos brotaban de las gargantas de mis compañeras, y yo no me quedaba atrás. Después de dos horas de dulce espera, durante las cuales nos atragantamos con bebida energizante, llegó nuestro transporte al paraíso. Tenía un aspecto un tanto destartalado, que  sólo logró aumentar nuestra euforia. Al principio, nuestros saltos, de tan elásticos nos hacían tocar el techo del micro con la cabeza, pero más tarde, cuando los efectos de lo que habíamos ingerido comenzaban a ceder, me animé a preguntarle al conductor por dónde íbamos. Su respuesta, enojada, por haberlo despertado de su preciado descanso, fue que seguíamos en retiro y que hacía tres días que no dormía. Luego de ese episodio, llegamos a destino a la brevedad. Aunque algunos de mis compañeros, preocupados por los “bolsos prohibidos”, y por ese motivo más atentos al viaje, comentaron que un leve embotellamiento había retrasado un par de días nuestra llegada.
El hotel  era magnífico, mis amigas corrieron a instalarse en las habitaciones, pero yo me retrasé, admirada por los chicos del Saint Edwards que realizaban su entrenamiento matutino. Estaba a punto de correr tras ellas cuando, el que yo suponía coordinador  del grupo, se acercó a mí con una sonrisa y un brillo especial en la mirada. Allí comenzó su empalagoso parloteo que me embelesaba por su impecable francés, sin dejar de hablar tomó delicadamente mi mano y me llevó a uno de los pintorescos barcitos que rodeaban el hotel. Me sorprendió que estuviera vacío, pero él enseguida se colocó detrás de la barra y me sirvió un trago.
Desperté rodeada de otras chicas emocionadas por un juego que no llegaba a visualizar, debido a mi posición horizontal. Una a una eran colocadas en camillas y fuegos artificiales recorrían sus cuerpos, inertes al principio y casi epilépticos al final. Cuando llegó mi turno, grité desaforadamente, tanta alegría era casi dolorosa.
 Valentina Di Pietro
Francisca Álvarez 

martes, 1 de noviembre de 2011

Cazadores.

   Se escucha un disparo. Acto seguido, un grito. Luego, irónicas risas. A continuación ruedas resbaladizas sobre el barro. Hay un profundo silencio.
Zuricata: ¡Volvieron!  ¡Son ellos!
Mono: ¿Estás seguro que son ellos?
Z: Sólo esos malditos pueden causar esta terrible desesperación en la selva, ¿No te das cuenta?
   ( El paisaje enloquece: Pájaros volando sin rumbo, elefantes corriendo, peces ocultos, cocodrilos camuflados, animales escondidos).

M: ¿Por qué  lo hacen? ¿ Por qué volvieron?
Z: No lo sé... tienen dentro suyo tanta maldad

M:  ¡Qué impotencia me da!

Z: ¡Debemos buscar ayuda rápido!
M: No hay tiempo..¡ Vamos!
Z: ¿ A dónde?
M: A salvar a nuestro amigo. ¡ Apurate!

Z: ¿ Sólo nosotros dos?
M: Sí, basta de preguntas, no hay tiempo que perder.

   ( El mono agarró a la zuricata en sus brazos y la llevó volando entre los árboles).
   ( Ven un cuerpo a lo lejos).

Z:¡Allí esta!
   (Se acercan para intentar socorrerlo, pero ya era tarde)
M: Pobre de él. Te pido perdón por no haberte podido ayudar. Te prometo que esto no vollerá a pasar.( Hablándole a un extraño animal en extinción sin cabeza y sin su piel).














¿El viaje de egresados?

   Llegamos a la terminal. Estábamos todos ansiosos, llorando, cantando...emocionados. Sólo faltaba media hora. El tiempo pasó volando. El micro llegó ¿ El micro? Era una cafetera color naranja que decía "Escolares". Subimos asombrados o tal vez  decepcionados. Había quince chicos de otro colegio. Nos tuvimos que amontonar para poder entrar. Apenas me senté, aúpa de uno medio raro, desaforadamente empecé a cantar "Bariló, Bariló, nos vamos a Bariló"... Fueron impresionantes  las caras que me pusieron, había mucha mala onda y colorada como un tomate me callé.
   Pasó un día, ¿Llegamos? Pregunté. Pero el chofer me dijo que había ocurrido un accidente. Tuvimos un día más de viaje. Fue eterno.
   Hasta que al fin llegamos. Fuimos al hotel. Corriendo entré a mi habitación... En vez de camas había bolsas de dormir sobre el suelo ¡ Una locura! Al rato, quise relajarme en la pileta climatizada ¿ Climatizada? Era agua helada, me congelé viva.
   Después de un rato llegó Ernesto, el coordinador ¡ Era igualito a mi abuelo! Casi unos setenta.
   Fuimos a la primera excursión "Los trineos" ¿ Los trineos? Si nos dieron un cartón para deslizarnos ¡Un horror!
   Más tarde fuimos a merendar. Pedí un capuchino con medialunas, pero el tipo me trajo un mate cocido con galletitas húmedas, un asco. Nadie dijo nada, por eso no me quejé.
   Con el ánimo por el piso nos cambiamos y producimos para ir a bailar con las chicas.
   En el boliche fui a la barra ¿ Y que vendían? Sólo agua y encima carísima.
   No podía creer lo que estaba pasando en mi viaje de egresados, nada era como me lo habían contado, era todo tan distinto. Pero preferí no amargarme y bailar con mis amigos..¿Bailar con esa música? ¡ Estaban pasando chamamé! Brotó en mi la furia. Me volví al hotel, como la combo no estaba tuve que caminar diez cuadra abajo de la lluvia.
   Llegué al cuarto. Me cambié la ropa mojada y me acosté. Miré el techo y noté que había una gotera justo encima mío. Me corrí y me dormí esperando que los días restantes sean como los que yo siempre imaginé.