lunes, 31 de octubre de 2011

Escena de teatro

     Como lo predijo el brujo, me encontré en ese bosque, con el dios del tiempo. Su inmenso tamaño me intimidaba, pero con mucho esfuerzo le pregunté:
- Oh gran dios del tiempo..., vengo a preguntarte cuánto me queda de vida en este mundo (lo dijo tembloroso y sin fé)
     El reloj corría y la bestia contestó:
- Cada vez menos..., pon tu mano sobre mi y las agujas marcaran tu final.
     Asustado y con poca energia se acercó lentamente a esa intimidante bestia, y aproxim{o su mano hacia él. Las agujas rapidamente se pararon, y en un instante marcaron su hora de muerte.
- Ese es el tiempo que te queda por vivir.
     El reloj marcaba su pronto destino. Salió corriendo y se perdió en el bosque...

El egresado

     Llegamos a Bariloche. todo era decepcion, las primeras palabras de los coordinadores generales fueron: " la ciudad está en construccioón, flatan dos semanas para terminar las montañas, y la nieve está en proceso". Nuestra reacción fue salvaje. Lo insultamos durante media hora, predominando el cantito: " coordinador, coordinador, anda a la puta que te pario...".
     Esto comenzó hace dos largos dias, cuando subimos a ese micro infernal en el Hipodromo de San Isidro. Todo era desaforado, fiesta descontrolada. La jarra de Fernet pasaba de boca en boca y la locura crecía. Hasta ahí todo iba bien, pero al llegar a Bahia Blanca para cargar nafta, nos informaron que la estacion de servicio no tenía combustible. Estuvimos diez horas esperandoel relevo, fue un parto. Después que llegó, por contrato, teníamos que parar a comer, pero un nuveo inconveniente surgió. Como nos habíamos retrasado mucho tiempo, entre los coordinadores y conductores, decidieron no parar a comer.
     Luego de varias horas de viaje, llegamos a Bariloche. Había obreros por doquier, parecía la cancha de Independiente, pero era el hotel. Le faltaba colocar el techo, terminar los baños y pequeños detalles. La primer noche dormimos a orillas del Nahuel Huapi, en carpa. Cuando nos levantamos, no estaban mas los coordinadores. Nunca más volvieron. Al cuarto día, muertos de hambre comenzó la cazería. El gordo Luis, empezó a comerse a todos, y de pasar a ser un viaje de egresados, pasó a ser una tragedia. El gordo Luis terminó de doborarse a sus compañeros y hoy, veinte años después, se la recuerda como "La Tragedia del Sur".

martes, 25 de octubre de 2011

Corrida mundial.



Ser humano: No me apures, nadie me corre.
Monstruo del tiempo: Sí, yo te corro, ¡¡dale apúrate!!
Ser Humano: Y ¿Quién sos vos? ¿Por qué pensas que tenés autoridad sobre mi?  
Monstruo del tiempo: Yo soy el monstruo del tiempo, el que controla todo. Por lo menos es lo que parece en estos tiempos.
Ser humano: Eso está en cada uno. Y a mi no me corres.
Monstruo del tiempo: Eso decían muchos. Y están inmersos en el poder del tiempo. Ya verás…
Ser humano: Sólo tenés poder, cuando la gente te entrega su poder. Es como si te metieras dentro de las personas y las controlaras.
Monstruo del tiempo: ¿Y? ¿Qué tiene? Sos el único aca. Ya pronto caerás.
Ser humano: Esto esta por verse…
Florencia CHiappe
Libertad Noce 

martes, 18 de octubre de 2011

El egresado

Los micros ya estaban en el hipódromo, faltaban pocos minutos para el gran viaje. Fui el último en subirme, el único asiento que quedaba era al lado de Nuria, la mamá de mi mejor amigo. Pero no me importaba, nada me iba a arruinar el viaje.
Cuando ya me estaba aburriendo, empecé a gritarle por la ventana a los conductores de los otro autos y camiones que toquen la bocina para que todos se sumen al juego, pero todos se quedaron tranquilos en sus asientos, y Nuria me dio un cachetazo para que me callara.
Después de tres horas de viaje llegamos a un control y nos dijeron que éramos demasiadas personas para la capacidad del micro y que debían pasar cinco personas al micro que venía atrás. Yo me ofrecí, seguramente iba a ser más divertido. Al subir me encontré con un grupo de ancianos durmiendo con la baba chorreando y algunas dentaduras postizas tiradas en el suelo. Igual no importó porque faltaba poco para llegar a Bariloche.
Cuando llegamos al hotel,que nos habían mostrados en fotos y parecía el Palacio de Versalles, resultó ser un simple motel barato que parecía un prostíbulo. Llegué a mi habitación y abrí la valija para ponerme la ropa de la primera excursión, pero fue ahí cuando me di cuenta que me había confundido de equipaje, había agarrado la valija que mi hermana preparó para irse a Brasil. Estaba repleta de minifaldas, bikinis y condones. Tuve que usar la ropa que me prestó uno de los padres acompañantes, era cuatro talles más que yo pero eso no me bajo el autoestima. Esa noche fuimos a un boliche gigante. El dj pasaba música de Sandro y Los Pinpinella, y todos estaban sentados hablando. Yo empecé a bailar desenfrenadamente a pesar de la música y a gritar el nombre de la empresa. Todos me miraban como si estuviese haciendo algo sumamente bizarro, y de repente vino el guardia del boliche y me tiró a la calle.
Al día siguiente traté de empezar una guerra de bolas de nieve con mis compañeros, pero se enojaron tanto que me dejaron de hablar y me trataban como a un loco.
Los demás días fueron igual de raros, parecía que todos lo que había escuchado o me habían dicho de Bariloche era mentira, pero igual yo no dejé de divertirme y no importó que me apodaran ''el nuevo Quijote''.


Camila Gatti, Micaela Rosales

lunes, 17 de octubre de 2011

El egresado

Clásica despedida. Los pibes sacados, excitadísimos, cubiertos por una bandera enorme y siempre al grito de: "¡Bariló, Bariló!". Los viejos gritando recomendaciones, sacando fotos y con los ojos llenos de lágrimas al ver a sus pollitos tan crecidos. Todo eso me esperaba, eso me habian contado.
  Una escena 100% distinta me encontré al llegar al hipódromo, desde donde salia el micro. Esta vez estaban los padres pidiendole fotos a los pibes, más contentos que cualquiera. Los veia con cantimploras y riñoneras colgadas, gorros tipo piluso y bolsos al hombro. Podés creer  ¡Nuestros jovies venían al viaje loco!
 Cuando miré a mis compañeros no parecian tan extrañados , estaban callados, con caras de tedio y un poco de verguenza ajena, cada uno tratando de ocultar la ridiculez de sus respectivos padres.
 El viaje fue una porquería. En vez de canciones, ronquidos,  en vez de celulares en altavoz con una buena música cachengue, tapones para los oídos. Pero finalmente llegamos, y mis esperanzas de fiesta y minas seguia en pie, firmes en el bocho. Bajamos del micro y no te puedo explicar el ofri que hacia. Pero mal, recuerdo haber escuchado aldo de -15° C de sensación térmica. Nos metimos corriendo al hotel. Bah, lo que pasaba que iba a ser un hotel. Escuchá esto, era un complejo de bungalows, y nos mandaban a cada uno a dormir con su familia. ¿Cómo iba a llevar una piba si iba a estar mi mamá ahí, tomandose unos mates a las 6 am?
 Cuando nos terminamos de acomodar nos trajeron algo para "calentar el estomaguito". Imaginate, yo a punto de sacar el Branca de la valija y me traen un tecito de manzanilla con miel. Me quería matar....
 Te cuento la primer , y de las otras prefiero ni hablar ni hablar, porque fueron un fracas total. Bingo. Al bingo nos mandaron loco. Un mamarracho. Yo quería ir a Cerebro, a Grisú, a tomarme la vida, a hacer una guerra de empresas en el cheboli, y me meten de prepo en el "Bariloche Bingo" con Arjona de fondo y con minas de una franja etárea bastante elevada.
 Para que no se te vayan las ganas de vivir no te voy a seguir contand mucho detalle, los días siguieron así, entre partidas de burako, arroz y bicicleteadas nocturnas. Ese viaje definió mi futuro, ahora tengo 26 años y soy el dueño de la empresa de turismo estudiantil "Baxtter", y es el día de hoy que una vez por año me voy con algún grupo a Bariloche, a disfrutar con los pibes lo que no pude vivir yo como egresado.

Rada, Sole