Como lo predijo el brujo, me encontré en ese bosque, con el dios del tiempo. Su inmenso tamaño me intimidaba, pero con mucho esfuerzo le pregunté:
- Oh gran dios del tiempo..., vengo a preguntarte cuánto me queda de vida en este mundo (lo dijo tembloroso y sin fé)
El reloj corría y la bestia contestó:
- Cada vez menos..., pon tu mano sobre mi y las agujas marcaran tu final.
Asustado y con poca energia se acercó lentamente a esa intimidante bestia, y aproxim{o su mano hacia él. Las agujas rapidamente se pararon, y en un instante marcaron su hora de muerte.
- Ese es el tiempo que te queda por vivir.
El reloj marcaba su pronto destino. Salió corriendo y se perdió en el bosque...
No hay comentarios:
Publicar un comentario