lunes, 13 de junio de 2011

Afrodita

Frida estaba nadando tranquilamente en la piscina de su escuela. El único pensamiento que perturbaba su mente era la fiesta de graduación de la noche siguiente. Al salir del agua sacudió su cabellera y saludó sensualmente a su amigo John, que agitaba sus brazos desesperadamente desde la otra punta del natatorio. Ella era muy popular a causa de su espectacular belleza, que dejaba prendados a todos los chicos de su colegio.
 Al día siguiente, Frida fue a buscar su vestido a la costosa tienda donde lo había reservado. No recordaba lo bien que le sentaba. Los brillos de la prenda hacían brillar también su piel nacarada, y el rosado de su vestido contrastaba con su negra y sedosa cabellera.
 Al llegar a su casa sus amigas, Helena y Penélope, la esperaban, ansiosas. Se vistieron se maquillaron y se peinaron, y no dejaron de chismosear acerca de quién sería la reina de graduación. Cada una estaba convencida de que ella sería la que luciría la tiara aquella noche pero ninguna dijo nada.
 A las nueve en punto, los muchachos pasaron a buscarlas. Ellas estaban radiantes, pero la belleza extasiante de Frida eclipsaba a Helena y a Penélope.
 Lo primero que vieron al ingresar al salón fue la tiara descansando sobre un cojín de terciopelo en el escenario. A las tres les brillaban los ojos de codicia, quien la ganara sería la más hermosa de la noche, y eso quedaría registrado para siempre en el anuario escolar.
 Bailaron toda la noche sin dar respiro a sus guapos acompañantes. Finalmente, llegó el momento de la coronación, gritos agudísimos salieron de las gargantas de todas las muchachas. Y entonces llegó el momento esperado, la directora tomó el micrófono y dijo: “¡Proclamo reina de graduación de este año a la Srta. Frida Stephanopolis! Felicitaciones querida.” Frida, con lágrimas en los ojos, se acercó al escenario para ser coronada. El odio y la envidia se reflejó en los ojos de las otras chicas, especialmente en los de las orgullosas Helena y Penélope. Al principio lograron contener sus impulsos, pero cuando la tiara rozó los cabellos de Frida, se abalanzaron sobre ella, arruinando su peinado y desgarrando su vestido.
 Esa noche, que debería haber sido recordad mágica, apareció en el anuario como la más escandalosa del instituto. Frida perdió a sus amigas, pero su belleza siempre la acompañó, provocando la discordia a donde quiera que fuera. FIN.
      Francisca Álvarez, Valentina Di Pietro, Sofía Rada.

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