Marina se retiro de la reunion de equipo furiosa. Una vez mas Veronica, su jefa, la habia maltratado. Marina sabia que bajo la apariencia de una discusion sobre los problemas del laboratorio del hospital, Veronica dejaba salir sus peores sentimientos hacia ella.
Y nisiquiera eran celos profesionales, eran cuestiones personales. Marina era la nueva pareja del ex-marido de Veronica, el director del hospital. Los celos que le causaba esa situacion los traducia en constantes criticas hacia Marina.
Pero ese dia habia llegado demasiado lejos. La habia humillado delante de todos. Marina decidio poner fin a esto.
A la manana siguiente, como era costumbre, sirvieron el te con unas galletas a las 8 am. Esta vez Marina se tomo el trabajo de acercarle la taza a Veronica.
Como integrante del laboratorio sabia que compuestos podian pasar inadvertidos en una autposia. Y los agrego al te. Sin remordimientos; con un profundo odio que habia generado durante varios meses.
A la manana siguiente, en el hospital solo se hablaba de eso. Veronica, joven, inteligente y hermosa, habia sufrido una muerte subita. Nadie lo podia cree. Nadie, excepto Marina.
Penso que era justo: la maldad, la soberbia y los celos de esa mujer habian acabado. La diosa era mortal.
Sin embargo, el legado no se habia perdido. Marina se habia convertido sin darse cuenta en la version perfeccionada de la fallecida Vera.
La diosa seguia viva.
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