Cuando di a luz, en el supuesto momento más feliz de mi vida, tuve ante mis ojos una criatura que hubiese preferido no haber visto: Hugo.
Nunca sentí amor hacia el, ni nada de lo que sienten las madres por un hijo; pero Hugo no era un hijo normal, y no lo es. Elegí ese nombre, porque así se llama su padre, la persona que más detesto y quiero en este mundo, el que me abandonó y el que nos dejó solos... ¡Lo detesto!
Nunca lo quise, fue criado por una familia de joyeros del barrio. Yo trabajaba todo el día, llegaba a la noche y el ya estaba durmiendo, no pasabamos tiempo juntos. Pero el miércoles llegué temprano. Había salido antes del trabajo y volví a casa. Abrí la puerta y lo ví. Estaba furioso, desordenaba todo y era imposible pararlo. Comenzamos a pelearnos descontroladamente. Entre gritos, insultos y algún que otro empujón, le dije que se vaya y que no vuelva. Corrió hacia la puerta y huyó apresuradamente.
Nunca supe nada de él hasta hoy a la mañan: recibí una llamada anónima en donde la voz de un hombre misterioso me decía que Hugo estaba viviendo en lo de Marta, una bruja un tanto loca, la única que se había dignado a cuidar a esa bestia. Supongo yo, que piensa que con alguna brujería podría "transformarlo" en un chico normal... ¡Que tontería! ¿no?
pónganle un poco mas onda
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