Año 2387, El Lógico, Juan, El Caballero Anciano y Berenguer en la mesa de un bar.
El Lógico.- ¿Y? ¿Qué les pareció el experimento del Dr. Loco?
Juan.- Arriesgado, ¿Tú? (Señala al Caballero Anciano)
El Caballero Anciano.- Opino lo mismo, y certifico que no esta tomando las precauciones necesarias.
(Berenguer que esta batallando el sueño, se reincorpora un poco para participar de la conversación)
Berenguer.- Disculpen pero, ¿De qué se trata específicamente este experimento? No pude escuchar una sola palabra de lo que decía, estaba muy concentrado en mi siesta.
El Lógico.- Nuestro amigo el Dr. Pretende con su nueva maquina llenar la ciudad de animales de la prehistoria. A decir verdad no creo que funcione…
Juan.- Para mi que si va a funcionar, eres muy pesimista….
Berenguer.- Ya verás tonto! (Agrega al azar, careciendo de sentido)
(El Lógico se dispone a darle un sorbo a su taza de café cuando esta se cae al piso)
El Lógico.- Pero ¿qué es esto?
Juan.- (Se pone en pie, derribando la silla, mira hacia los bastidores de la izquierda de donde proceden los ruidos de un rinoceronte que pasa en sentido inverso) ¡Oh, un rinoceronte!
El Lógico.- (Se levanta derribando la silla) ¡Oh, un rinoceronte!
El Caballero Anciano.- (Levantándose y derribando su silla) ¡Oh, un rinoceronte!
Berenguer.- (que sigue sentado pero que está algo más despierto) Rinoceronte en sentido inverso...
La Camarera.- (Que sale con una bandeja de vasos) ¿Qué es ello? ¡Oh, un rinoceronte! (Deja caer la bandeja de vasos; los vasos se rompen)
El Dueño del Café.- (Saliendo a la calle) ¿Qué ocurre?
La Camarera.- (Al dueño) ¡Un rinoceronte!
El Lógico.- ¡Un rinoceronte... corriendo por la acera de enfrente!
El Tendero.- (Saliendo de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
Juan.- ¡Oh, un rinoceronte!
La Tendera.- (Asomando la cabeza por la ventana que hay en el piso alto de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
El Dueño del Café.- (Ala Camarera ) ¡Eso no es motivo para romper los vasos!
Juan.- Va a toda prisa, con la cabeza baja como si quisiera acometer, tropieza con los puestos.
Juan.- (Se pone en pie, derribando la silla, mira hacia los bastidores de la izquierda de donde proceden los ruidos de un rinoceronte que pasa en sentido inverso) ¡Oh, un rinoceronte!
El Lógico.- (Se levanta derribando la silla) ¡Oh, un rinoceronte!
El Caballero Anciano.- (Levantándose y derribando su silla) ¡Oh, un rinoceronte!
Berenguer.- (que sigue sentado pero que está algo más despierto) Rinoceronte en sentido inverso...
El Dueño del Café.- (Saliendo a la calle) ¿Qué ocurre?
El Lógico.- ¡Un rinoceronte... corriendo por la acera de enfrente!
El Tendero.- (Saliendo de la tienda) ¡Oh, un rinoceronte!
Juan.- ¡Oh, un rinoceronte!
El Dueño del Café.- (A
Juan.- Va a toda prisa, con la cabeza baja como si quisiera acometer, tropieza con los puestos.
(Berenguer se levanta y acota con entusiasmo)
Berenguer: ¡¿Ajá estupidos, quién es el rey ahora?!
(Todos lo miran desconcertados y un momento después el rinoceronte azota la mesa pasando inadvertido por el comentario de Berenguer, todos mueren)
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